Las personas que vivimos en condominio sabemos lo complicado que es estar así. A veces no estamos seguros si las ventajas superan a los problemas.

 

Actualmente tenemos en la cartera de clientes del despacho “Ayala. Soluciones Legales”, abogados en Aguascalientes, una persona cuyo problema con su condominio es medianamente común: el administrador –y en general los vecinos- no le dejan hacer remodelaciones en su casa como a esta persona le gustan. Están todos amarrados a un reglamento, y a una especie de “autorización colectiva”.

 

Para saber más de su caso, sigan adelante con la lectura.

Sólo nombraré a la persona como Guadalupe. Es así que Guadalupe tuvo la idea de hacer algunas remodelaciones exteriores en su casa, dentro de un condominio, también llamado coto. Empezó a investigar con el administrador del coto qué debía hacer. Él le dijo que debía obtener firmas por parte de los vecinos que tuvieran un modelo de casa similar al suyo, a fin de autorizarla.

 

Lo hizo, por lo cual el administrador le concedió la autorización, y con todo esto acudió al gobierno municipal, para a su vez obtener las licencias de construcción necesarias. Ya con todos los papeles en la mano empezó a construir.

En "Ayala. Soluciones Legales" somos especialistas en derechos civiles, y somos abogados en Aguascalientes. En este blog relatamos brevemente un caso real sobre conflictos al interior del condominio
Los derechos y obligaciones entre condóminos son fuente de confusiones y conflictos

Tras un par de semanas llevando las obras, el administrador le paró la obra. Literalmente la paró, pues apoyándose en la seguridad privada del lugar impidió al acceso de materiales de construcción, y de los trabajadores. Alegaba el administrador que algunos vecinos se habían quejado, y luego Lupe investigó que ni siquiera eran los vecinos de su mismo modelo, sino que peor aún la queja venia de otros vecinos.

 

Decían que su obra excedía los parámetros autorizados, y además algunas otras quejas de tipo arquitectónico. Puras envidias como se dice regularmente.

 

Justo en ese punto Guadalupe buscó abogados de condominios, y  vino conmigo por asesoría. Tras escuchar su problema, le hice las siguientes conclusiones legales:

  • Su derecho de propiedad está consagrado a nivel de la Constitución Federal, así como en los Tratados Internacionales clásicos
  • El acceso a su derecho, y las formas de usarlo (seguimos hablando de derecho a la propiedad) NO pueden ser restringidas, más que por causas previamente establecidas en la ley, y de acuerdo al orden público o interés social.
  • A su vez, estas causas no pueden ir bajando a un reglamento, o incluso a un acuerdo entre condóminos, pues quedan en la incertidumbre y al arbitrio de particulares sin mecanismos de control constitucional (es decir que su actuar no puede ser directa e inmediatamente supervisado por un juez).
  • Que las obras ya habían recibido todas las autorizaciones necesarias, incluso por parte del gobierno municipal y del propio administrador; en cambio ahora era el representante del condominio quien trataba de impedirle el ejercicio de su derecho a la propiedad, sin siquiera hacerlo por escrito explicando claramente las razones (de Lupe hacia el administrador, y luego hacia gobierno todo había sido por escrito).
  • Los vecinos que se quejaban no tenían ningún derecho afectado, pues no eran los del modelo de casa, ni eran vecinos de casa contigua. (Los envidiosos, dice Lupe)
  • Finalmente, el administrador le estaba causando una afectación económica a Guadalupe, pues los trabajadores ya estaban contratados, y el material ya se había pagado. No podía ni recibirlo en su casa, ni regresarlo a la tienda ¿Qué hacer con él?

 

A modo de opinión particular, en ninguna parte dice esto, basado en mi experiencia y conocimiento de derechos humanos, las limitaciones que los condominios se autoimponen -el problema de construir o remodelar distinto al “modelo aprobado”-  es una cuestión de violación a derechos humanos, precisamente al derecho a la propiedad.

 

Auténticamente las Asambleas de condóminos, y a veces directamente el administrador o presidente, pretenden pasar por encima de los derechos de sus asociados. Soy de la firme idea que los derechos grupales del condominio empiezan de la orilla de la baqueta hacia afuera; porque de ahí hacia adentro es mi casa, mi propiedad privada, y puedo hacer con ella lo que yo guste, en la forma que guste. Con autorizaciones, o sin ellas, y mientras no se afecten los muros condominales, lo cual no sucede en este caso.

 

La cuestión del “modelo aprobado” es violatoria de un derecho internacional constitucional. Pero bueno, es mi opinión, no quiere decir que sea lo cierto. Eso habría que decidirlo un Juez. Ya expuse brevemente mis fundamentos, en su momento deberían hacerse más extensos para un proceso legal.

 

Precisamente para concluir le sugerí a Lupe que empleando estos argumentos, intentáramos un procedimiento de mediación, ante el Centro de Mediación de Aguascalientes. Es un procedimiento ágil, resuelve el problema sin necesidad de una pelea larguísima, y genera un acuerdo obligatorio.

 

Ya si hablar no funciona, presentaré mis argumentos al Juez, y les digo cómo nos fue. A la fecha que escribo estas líneas falta una semana para la reunión de mediación.

 

Si Usted, o un conocido, tienen un conflicto similar, no dude en buscarnos.

Llame ahora al 449.142.1905 para una cita.

Finalmente, recomiendo la lectura de este otro blog sobre mediación

Solución rápida a conflictos legales